Nicolás Gabriel Carrizo, uno de los detenidos por el intento de asesinato de Cristina Kirchner, dijo a los jueces que «no soporta más estar preso» y que los mensajes referidos al atentado fueron producto de su «humor negro», al tiempo que la querella que representa a la Vicepresidenta reclamó que se confirme su procesamiento y el de otra acusada, Agustina Díaz.