El primer ministro británico, Rishi Sunak, llegó de manera imprevista a Kiev, mientras Rusia ya dejó son luz a la mitad de los pobladores, y se reunió con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para ratificar el apoyo de su país a Ucrania en la guerra con Rusia y prometió un nuevo paquete de ayuda para reforzar la defensa aérea de Kiev.