Cristina Kirchner buscó instalar el debate sobre la seguridad. Lo hizo durante su último acto público en La Plata, donde realizó una demanda concreta a la gestión nacional: el envío de miles de gendarmes al conurbano. Deslizó que las fuerzas pueden ser “parte de la solución” y llamó a un gran acuerdo entre partidos para terminar con el debate “cínico y berreta” de la mano dura. La Vicepresidenta se alejó así del clásico abordaje del kirchnerismo sobre este tema, pese a sus esfuerzos por proponer una suerte de tercera vía entre el garantismo y el punitivismo.