A solo nueve días de dejar el poder, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, concedió un indulto navideño que perdonó condenas de cárcel a militares y policías, incluyendo a los responsables de la mayor masacre carcelaria registrada en el país, la de Carandiru de hace 31 años en San Pablo, que dejó 111 muertos, todos asesinados por fuerzas de seguridad.