Existe un peligro: que militantes y, más grave, dirigentes oficialistas reemplacen el operativo clamor para que ella sea candidata por un operativo clamor para que ella unja a uno o que vuelva a sorprender con una alquimia política que permita ganar las elecciones nacionales de este año. Hay una mirada de realismo mágico que impregna hasta a los que la denostan. El culto a Cristina tiene amantes y detractores pero no tiene ateos.