De un tiempo a esta parte, las derechas han ganado protagonismo en el mundo occidental, y Argentina no es la excepción. Figuras como Patricia Bullrich o Javier Milei se destacan con sus discursos polémicos y confrontativos y terminan llegando a los públicos menos pensados. Si bien participan como actores en el juego democrático, hay un detalle: pueden ponerlo en peligro. Franco Delle Donne, especialista en estos fenómenos, analiza su auge: «Terminan erosionando la democracia y pueden apuntar a que sea más débil o inexistente».