La jueza Ana María Figueroa aseguró que, tras el fallo de la Corte Suprema el cual le ordenó que deje su cargo en la Cámara Federal de Casación Penal, no tuvo «ningún derecho de defensa”. La magistrada entiende que “conmigo aplicaron una doble vara, y si me la aplican a mi, se la aplican a todo el mundo».