A diferencia del Papa Francisco, quien no pudo asistir al funeral, el exfutbolista David Beckham se unió a las 2 de la mañana a la fila y esperó durante 12 horas para poder despedir restos de la reina Isabel II. “Es un día para recordar el increíble legado que dejó», aseguró ante los medios ingleses. Al entrar se lo vio parado en silencio frente al féretro y derramó algunas lágrimas.