La vicepresidenta Cristina Kirchner reapareció el jueves pasado, exactamente dos semanas después del intento de asesinato que la tuvo como víctima. Lo hizo en un contexto especial, rodeada de religiosos y religiosas en opción por los pobres. Ni la ocasión ni los invitados al encuentro podrían haber sido más acordes al mensaje que la propia expresidenta transmitió: un llamado al diálogo y a recuperar los pactos que se cimentaron desde 1983 para defender la democracia y hoy parecen perdidos.