La CES, la gran feria anual del consumo de la electrónica, abrió sus puertas en la ciudad estadounidense de Las Vegas. La alta inflación, los problemas persistentes de la cadena de suministro y los despidos de empresas del sector tecnológico brindan un oscuro telón de fondo para este tradicional evento. De todos modos, se espera que asistan más de 100.000 personas de un centenar de países para ver de cerca los últimos dispositivos y servicios ultraconectados.