La Inspección General de Justicia promovió una acción judicial de nulidad contra la firma Dakota Sociedad Anónima por los “graves y reiterados incumplimientos, omisiones, irregularidades y desprolijidades” en los que incurrió, “atento el interés público comprometido en el caso”. Durante más de dos décadas, detrás de Dakota y del negocio de las grúas en la Ciudad estuvo el empresario Marcelo Violante, de quien se sospecha que operó con un contrato vencido, sin que su empresa presentara balances y con el canon que abonaba al gobierno porteño congelado en $55.000.