Con una economía variable desde hace varios años, el plazo fijo se convirtió en una de las formas de mantención de capital que cobró fuerza entre los ahorristas por el interés que genera. Ante un dólar siempre fluctuante y una inflación que arremetió con un 94,8% en el 2022, esta modalidad generó cierto tipo de confianza e introdujo capital al sistema bancario.