El abogado Marcelo Rufino es cultor de una relación personal, profesional y económica con el prófugo Fabián “Pepín” Rodríguez Simón. Viene del Poder Judicial, del área Comercial. Lo más alto que llegó fue secretario de juzgado. Su carrera la hizo de manera paralela junto con Javier Cosentino, el irregular juez quien como subrogante tuvo a cargo la responsabilidad de ejecutar el plan criminal en la fase comercial contra Oil Combustibles y las demás empresas del Grupo Indalo.