Baltazar Lemos, de 60 años, simuló su propia muerte, organizó su funeral para ver quiénes asistían y festejo su cumpleaños. El brasileño planificó su propio velorio para poder comprobar quienes lo iban a extrañar. Pero, en medio de la ceremonia, apareció para celebrar junto a los presentes. Sus familiares y amigos se indignaron con la situación.