El fútbol es así. O el deporte es así. Y más en países pasionales como la Argentina. A veces todo lo bueno que venís haciendo parece derrumbarse. Por un resultado. O dos. O tres. Por algunas situaciones, tal vez fortuitas, tal vez por errores… Y, de repente, todo lo bueno que venías haciendo queda en un segundo plano y los problemas y falencias quedan en primero, preocupando incluso en exceso.