La noche del 1º de septiembre de 2022 una multitud rodeaba el edificio donde vivía Cristina Fernández de Kirchner en Recoleta. Era el día 11 de una sucesión de movilizaciones de militantes y gente suelta que había comenzado a ir ahí a darle apoyo cuando el fiscal Diego Luciani pidió 12 años de cárcel para ella y su inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos con el mismo tono exaltado que había mantenido durante nueve audiencias transmitidas por YouTube.